Descripción
Lo primero que debes saber es lo que hace, que no es otra cosa que crear unas ondas vibratorias que estimulan el clítoris sin tocarlo. De este modo, generan una ligera succión sobre este que, junto con el vaivén de las ondas vibratorias, hace que la sangre fluya mejor por la zona, aumentando la sensación de placer.
Cuando estés preparada, solo tendrás que pulsar el botón de encendido para ponerlo en marcha y regular la potencia. Después, fíjate en que el succionador tiene una abertura redonda que es la que tienes que colocar sobre tu clítoris. No debes introducir nada en la vagina ni el clítoris debe tener contacto directo con nada, solo colocarlo encima y listo.
Mejor que empieces a una velocidad suave, ya irás subiendo la potencia poco a poco. De lo contrario, si lo pones en el clítoris sin estar excitada y a la máxima potencia, casi con toda seguridad te resultará molesto. Piensa que es un órgano muy sensible y hay que tratarlo con mucha delicadeza. No dudes en mover tu succionador de clítoris, busca la posición y la postura que te resulte más agradable. También puedes jugar con la potencia subiéndola y bajándola a tu conveniencia. Así, irás notando que poco a poco comienzas a sentir cada vez más hasta alcanzar el orgasmo.






